30 Sep 2020

Cuando conocí a Metinides

Enrique Metinides

Llegando a la conferencia 5 minutos temprano (raro en el D.F. por el tránsito pesado) vi a Enrique Metinides sentado, platicando con una mujer de atuendos costosos. El maestro realizador de cuanta hazaña alocada estaba ahí, esperando sólo el turno para hablar frente al pequeño público. Con chamarra de piel negra, tomaba de a ratos jarabe para la tos, prevenía futuros ataques que pudieran interrumpir su ponencia. Para ese entonces yo ya había visto un documental en Youtube donde era entrevistado, su carácter espontáneo, llano, con el misterioso don del cronista que hace reír mientras platica hecatombes; al verlo, era inevitable  interpretar su rostro como el de un viejo amigo. Reconocido en el mundo pero olvidado en México, por fin estaba a la venta un catálogo con más de 100 imágenes de tragedias impresas, endeudándome horripilantemente adquirí el magnífico artículo, el maestro accedió a dedicarlo “con afecto” a un aspirante a gran fotógrafo. Durante la plática prendieron una pantalla que mostraba algunas de sus imágenes, pero pasaban demasiado rápido como para que fueran interpretadas, las preguntas que le hacían al maestro tenían palabras de más, presunciones teóricas que a mi gusto nada tenían que ver con su increíble trabajo, a preguntas raras, respuestas chistosas. Me la pasé carcajeándome toda la conferencia, el maestro platicaba cómo cuando tomaba fotografías en la cárcel (siendo casi un niño) los presos le quitaban su dinero, cómo el asesino más peligroso de la misma prisión lo protegía, cómo le daban pamba sus colegas periodistas cada que anunciaba un desastre aéreo que, al final del día resultaba cierto. La conferencia terminó, salí, bebí una mini cerveza, abrí el catálogo de imágenes y me deleité con la muerte bella, las muertes espontáneas de Metinides, esas presencias fenecidas.

 

Fotoblog

Su obra fotográfica ha sido expuesta en diferentes espacios en los que destacan: El Corredor Cultural del Anglo Mexican Foundation,, la Brigada Alternativa de Oriente, las Casas de Cultura Azcapotzalco y Griselda Álvarez, en el Distrito Federal, el Corredor artístico José Luis Cuevas.

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3 comentario en “Cuando conocí a Metinides

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